top of page

De quererse mucho a quererse mejor: las palabras influyen así en el bienestar emocional

«Te diré que tuve la suerte de querer quererme en el último momento, y ahora gracias a eso he aprendido que no apurar tanto cuando se trata de querer querernos es sumamente necesario e importante. Que nunca te dejes de querer. Que no te dejes para luego. Que sí se te vaya la vida en eso...». Este fragmento de 'Brillo por tu ausencia' (Lunwerg editores), el último libro de prosa poética de la escritora Lae Sánchez (@laesanchezg); es una clara muestra de que las palabras importan, y mucho, cuando se habla de salud mental. Querer quererse es la clave de todo, pero, tal como explica la escritora, no vale hacerlo de cualquier manera: hay que quererse bien. O mejor dicho, hay que quererse mejor. Mejor cada día.

Esto es precisamente lo que la autora plantea en el encuentro 'No te quieras mucho, quiérete mejor', con el que inaugura Formentera Zen, un evento dedicado a mejorar el bienestar emocional organizado por el área de Turismo del Consell de Formentera y Puro Bienestar. Así, durante su participación en este evento, que se celebra del 17 al 19 de mayo en el hotel Gecko Hotel & Beach Club de Formentera, la autora pondrá foco en el amor propio, el autocuidado, la autoestima y el desarrollo personal. Eso sí, tal como aclara, su intención es acercarse a estos temas a través de su experiencia en la prosa poética y con una intención más inspiradora que terapéutica: «No soy psicóloga y soy la primera que me pongo en manos de profesionales para trabajar el crecimiento personal. Pero lo que sí que intentaré transmitir tiene que ver con la necesidad de ser consciente de que a veces se prima más la cantidad que la calidad y nos equivocamos pensando que más es mejor», explica.


Por tanto, su propuesta 'No te quieras mucho, quiérete mejor' quiere ser una invitación a respetarse, escucharse, aprender a poner límites con respecto a uno mismo y a los otros, y ordenar los valores en base a lo que se va aprendiendo con el paso de los años. Y para ello se apoya en el decálogo de «mandamientos» que aporta 'Brillo por tu ausencia' y que, según destaca, conviene repasar de vez en cuando para cultivar el amor propio que es, según asegura, «esa pieza que hay que mimar siempre para que el resto del engranaje funcione». Ser paciente, tener en cuenta los detalles, celebrar la vida, pedir perdón (incluso a uno mismo) las veces que hagan falta, ceder el paso (y a veces el peso), recordar que la familia y los amigos son lo más importante, hacerse las preguntas que nos hacen felices, valorar el tiempo y confiar en uno mismo son algunos de los «asideros» que propone Lae Sánchez para mejorar el bienestar emocional.

Otra de las ideas que aborda la escritora a través de su prosa poética es la importancia de «vivirse por dentro» y «ser feliz, pero aprendiendo a no contárselo a nadie», especialmente en un contexto en el que se suele compartir todo (o mejor dicho, solo lo positivo) en las redes sociales. «Todos somos auténticos y mantener esa autenticidad es primordial. Mucha gente comparte en las redes sociales imágenes de una vida perfecta en la que siempre muestra su cara A, pero nunca enseñan la cara B, que es la que corresponde a una vida normal, con sus altibajos y con sus matices, que es la que tenemos todos. Y eso puede generar frustración tanto en esas personas como en los que ven solo esa parte de su vida«, apunta. De hecho, la autora afirma que ella misma ha tenido que ir aprendiendo en los últimos años a validar esas emociones a las que se suele dar menos visibilidad como la tristeza y que eso también le ayudó a validar las emociones de los otros. »¿Cuántas veces habremos dicho a algún amigo o amiga que no se quejase tanto porque nos parecía que lo nos decía no era tan malo o no era lo bastante importante como para estar tan triste? ¡Pero todos tenemos derecho a estar tristes!«, aclara.


Por eso lo que propone la escritora es «vivir la vida sin filtros y sin prisas». «Buscamos la inmediatez y queremos mostrar las cosas en los segundos en los que duran las stories de instagram, pero eso nos puede hacer perder esa esencia y esa autenticidad de la que hablo simplemente por querer mostrar al mundo algo que no es real», aclara. Y no solo eso, sino que además incide en la importancia de «aprender a estar con nosotros mismos». «Ese es el sentido del mensaje de 'estar feliz y no contárselo a nadie', porque creo que es un paso necesario para darnos cuenta de lo que realmente queremos en pareja, con la amistad, con la familia y con el resto de las relaciones que tengamos en nuestra vida. Primero hay que escucharse para saber cómo nos gustaría que nos trataran, qué nos gustaría recibir, qué estamos dispuestos a dar a los demás y cuáles son los límites que pondremos en esas relaciones para que realmente contribuyan a cuidar nuestro amor propio», argumenta.


Y en esa escucha, ¿qué papel juegan las palabras, el lenguaje, el modo en el que nos hablamos y lo que decimos de nosotros mismos? «Es una cuestión de perspectiva», explica Lea Sánchez, quien asegura que ella misma ha ido aprendiendo a darse el poso y el tiempo necesario para manejar esa ansiedad y ser capaz de ver la realidad de las cosas. Así, la escritora propone esta reflexión en dos partes. La primera parte sería plantearse algo así: «Si pudiésemos decidir cómo queremos que nos recuerden, ¿nos gustaría que nos recordasen por quienes somos, cómo somos y cómo tratamos al resto o nos gustaría que nos recordasen por lo que tenemos, lo que conseguimos, lo que trabajamos o lo que ganamos?» Seguramente, según apunta, no tendríamos duda a la hora de contestar y lo más probable es que la mayoría dijese que le gustaría ser recordados por lo que son y por lo que hacen por el resto de las personas y no tanto por lo que tengan o hayan conseguido. Y en la segunda parte de esta reflexión lo que propone es dar una vuelta de tuerca a esta idea y preguntarse: «¿Cómo me estoy valorando yo mismo? ¿Me valoro por lo que soy y por cómo soy con los demás o por lo que gano o consigo? A veces el lenguaje que usamos para hablarnos o para hablar sobre nosotros es tan exigente que, más que construirnos, nos destruye», asegura Sánchez.

Y aquí la escritora hace un inciso para ejemplificar esta idea en la historia de André Agassi, un tenista que cosechó numerosos éxitos en su deporte, pero que llegó a confesar en un libro sobre su trayectoria que necesitaba dejar de jugar al tenis porque ya no disfrutaba con ello y que esto es lo que llegó a pensar poco antes de una de las finales que tuvo que disputar: «Estoy apoyado en la pared en la ducha, veo cómo me está cayendo el agua por encima y solo pienso: El odio me pone de rodillas, el amor me pone en pie». Y es que, para la autora, la mente puede ser una amiga o una amiga poderosa pues puede hundirte pero también encumbrarte. Por eso para ella es tan importante aprender a escucharse también a través de cómo nos hablamos a nosotros mismos. «El kilómetro cero, donde todo empieza, es en el amor propio, pues es a partir de ahí desde donde podremos aprender también a respetar a los demás», plantea la autora.


ero además, según alerta, es especialmente importante en las etapas en las que somos más vulnerables, como la infancia y la adolescencia. «La capacidad de absorción que tenemos desde pequeños es increíble y por eso es tan importante trabajar pronto sus fortalezas a través de los vínculos que creamos con ellos, a través de cómo les hablamos y cómo se hablan ellos», sugiere.

Una práctica que puede ser interesante para trabajar el lenguaje hacia nosotros mismos es dedicarse tiempo («el que puedas», pero hacerlo a diario) y preguntarse: «¿Qué me apetece hacer hoy?» La idea es priorizarse y hacer durante el tiempo que nos resulte posible cada día aquello que te aporte un bienestar emocional. Así, en función del tiempo que se tenga, puedes dedicarte una rutina de quince minutos al día en la que puedas pensar cómo te ha ido la jornada, tanto a nivel personal como laboral, tener un detalle con una persona que queramos mucho que nos venga a la mente (puede ser un mensaje a una amiga o enviar una foto a un familiar...) con la intención de generar en ella un impacto bonito, dar un paseo por la naturaleza, escuchar la música que te gusta, llamar a tu mejor amiga, hacer deporte... «Deja de decir que ya lo harás mañana y deja de posponerte porque cuando consigues hacer a diario un ritual de intentar dedicar un rato a hacer lo que te gusta hacer, aunque sea una tontería, pronto compruebas sus beneficios: tomas mejores decisiones, mejoras tus relaciones, escuchas tu cuerpo... Y dejas de ir atropellada y enfadada por la vida, empiezas a quererte y a cuidarte y ya nunca quieres dejar de hacerlo porque sabes que está impactando de forma positiva tanto en ti como en tu entorno«, explica.

0 visualizaciones0 comentarios

コメント


bottom of page